Franklin, que se convirtió hoy en el primer huracán de la temporada del Atlántico mientras se desplaza por el Golfo de México, se fortaleció en su ruta hacia tierra firme, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

En su boletín de las 24.00 GMT, el centro meteorológico señaló que Franklin presenta vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora y que en las próximas horas “las condiciones meteorológicas empezarán a deteriorarse” conforme se aproxime a las costas mexicanas.

Tras tocar tierra el martes como tormenta tropical en la parte suroriental de Yucatán (México), el ciclón continúa con una trayectoria hacia el oeste a 19 kilómetros por hora y “se espera que el centro de Franklin cruce la costa del estado Mexicano de Veracruz tarde esta noche o temprano el jueves”, según el CNH.

Franklin, un huracán de categoría 1, se encuentra a 220 kilómetros al este-sureste de Tuxpán y a 140 kilómetros al noreste de Veracruz, ambos en México.

Se mantiene un aviso de huracán (paso del sistema en 24 horas) para la costa mexicana desde el puerto de Veracruz hasta Cabo Rojo, y una vigilancia de huracán desde este hasta el río Panuco.

Hay también un aviso de tormenta tropical para la costa este mexicana desde Puerto de Veracruz hasta Puerto Dos Bocas, así como para la porción que se extiende desde Cabo Rojo hasta Barra del Tordo.

El centro meteorológico advierte de probables acumulaciones de agua por las lluvias de hasta 203 mililitros, con posibles partes aisladas de hasta más de 400 mililitros, en los estados de Tabasco, el norte de Veracruz, el norte de Puebla, Tlaxacala, Hidalgo, Querétaro y el este de San Luis de Potosí, en el este de México.

“Estas lluvias podrán causar inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que pongan en peligro vidas humanas”, advirtió el CNH, con sede en Miami.

El sistema cruzó este martes la península de Yucatán sin causar víctimas ni daños graves, pero se espera que sea mayor su segundo impacto en tierras mexicanas tras recuperar hoy fuerza en el Golfo de México.

Una tormenta tropical se convierte en huracán cuando sus vientos máximos sostenidos alcanzan los 119 kilómetros por hora en la escala de intensidad de Saffir-Simpson, de un máximo de cinco.

La primera tormenta tropical de 2017 fue Arlene, que se formó en abril pasado en mitad del Atlántico, más de un mes antes del comienzo de la temporada, a la que siguieron Bret y Cindy, luego una “tormenta sin nombre”, Don, Emily y ahora Franklin.

La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. anunció el 25 de mayo pasado que se prevé una temporada de huracanes en el Atlántico con registros “por encima” de lo normal, con la formación de 11 a 17 tormentas tropicales, de las cuales entre 5 y 9 se convertirán en huracanes y entre 2 y 4 serán de categoría mayor.

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